Colombia y el Proyecto GreenVoyage2050

Autor: Juan Manuel Camargo González

Fecha de publicación: 18/03/2026

Tema: Sostenibilidad

Etiquetas: GreenVoyage2050, OMI, descarbonización marítima, transporte marítimo, Colombia, DIMAR, EEXI, CII, eficiencia energética, puertos, combustibles alternativos, logística marítima, ASONAV

Colombia y el Proyecto GreenVoyage2050

Colombia ha sido incorporada como país participante en el Proyecto GreenVoyage2050, bajo la coordinación de la Dirección General Marítima (DIMAR). Con ello, se inicia formalmente el proceso de elaboración del Plan de Acción Nacional para la reducción de emisiones en el transporte marítimo.

De acuerdo con la hoja de ruta planteada, este proceso tiene una duración aproximada de dieciocho meses. Durante este periodo no se adoptan automáticamente nuevas obligaciones para los actores del sector; el énfasis está en el diagnóstico, la planificación y la estructuración de medidas.

 

¿Qué es el Proyecto GreenVoyage2050?

El Proyecto GreenVoyage2050 es una iniciativa internacional liderada por la Organización Marítima Internacional (OMI), cuyo objetivo es apoyar a los Estados en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes del transporte marítimo. Forma parte de la estrategia global de la OMI para avanzar hacia la descarbonización del sector, en línea con la meta de alcanzar emisiones netas cero hacia 2050.

A diferencia de otras iniciativas de carácter estrictamente normativo, GreenVoyage2050 tiene un enfoque de implementación. Esto significa que no introduce por sí mismo nuevas obligaciones jurídicas, sino que acompaña a los países en el diseño de políticas públicas, marcos regulatorios, capacidades técnicas y proyectos piloto que permitan cumplir con los compromisos internacionales ya adoptados.

 

Instrumentos regulatorios y técnicos asociados

El instrumento central del proyecto es el desarrollo de un Plan de Acción Nacional (National Action Plan, NAP), que organiza de manera estructurada las medidas que cada país adoptará para reducir emisiones en su sector marítimo.

El Proyecto GreenVoyage2050 se articula con un conjunto de instrumentos adoptados en el marco de la OMI que sí tienen efectos regulatorios directos sobre los buques y su operación. Estos instrumentos combinan estándares técnicos, mecanismos de medición y obligaciones de reporte.

Entre los principales se encuentran el Índice de Eficiencia Energética para Buques Existentes (EEXI) y el Indicador de Intensidad de Carbono (CII).

El EEXI (Energy Efficiency Existing Ship Index) es un indicador técnico que evalúa la eficiencia energética de un buque en función de su diseño. Se calcula considerando variables como el tipo de nave, su capacidad de carga, su potencia instalada y su velocidad de referencia. Su propósito es determinar si un buque existente cumple con un nivel mínimo de eficiencia energética. En caso de no cumplirlo, el armador debe implementar medidas técnicas correctivas, como la limitación de potencia del motor o modificaciones estructurales.

El CII (Carbon Intensity Indicator), por su parte, es un indicador operativo que mide la intensidad de carbono de un buque en servicio. A diferencia del EEXI, que es estático, el CII se calcula anualmente con base en el consumo real de combustible y la actividad de transporte desarrollada. El resultado se expresa en una escala de calificación (por ejemplo, de A a E), lo que permite comparar el desempeño ambiental de las naves a lo largo del tiempo. Los buques con calificaciones deficientes deben implementar planes de mejora.

Estos instrumentos se complementan con otros mecanismos relevantes. Entre ellos se encuentran el SEEMP (Ship Energy Efficiency Management Plan), que es un plan obligatorio de gestión de la eficiencia energética a bordo; el sistema de recopilación de datos de consumo de combustible (IMO DCS), que establece obligaciones de reporte; y, en un plano más amplio, el desarrollo progresivo de medidas de mercado y estándares sobre combustibles alternativos.

En conjunto, estos instrumentos configuran un sistema que no solo exige mejoras técnicas en los buques, sino también cambios en la forma en que se planifica y ejecuta la operación marítima.

 

¿En qué consiste la ruta de trabajo de dieciocho meses?

La elaboración de un Plan de Acción Nacional en el marco de GreenVoyage2050 sigue una metodología estandarizada que combina análisis técnico, consulta sectorial y diseño de políticas.

En una primera etapa, se realizará un diagnóstico del sector marítimo nacional. Esto incluye la caracterización de la flota que opera en el país, el análisis de los patrones de tráfico, el consumo de combustibles y el perfil de emisiones. También se identifican las capacidades institucionales existentes y las brechas regulatorias o técnicas.

Posteriormente, se lleva a cabo un proceso de involucramiento de actores (stakeholders), que incluye a entidades públicas, armadores, agentes marítimos, terminales portuarias, proveedores de servicios y otros participantes de la cadena logística. El objetivo es validar el diagnóstico y recoger información sobre las condiciones operativas reales del sector.

Con base en estos insumos, se procede a la identificación y priorización de medidas. Estas pueden incluir ajustes regulatorios, incentivos económicos, proyectos de infraestructura, programas de capacitación o iniciativas de digitalización. En esta fase también se evalúan los costos, beneficios y viabilidad de cada medida.

Finalmente, el proceso culmina con la formulación del Plan de Acción Nacional propiamente dicho. Este documento define objetivos, metas, cronogramas, responsabilidades institucionales y posibles fuentes de financiamiento. En algunos casos, también puede incluir la estructuración de proyectos piloto que permitan probar soluciones en condiciones reales.

El resultado, por tanto, no es únicamente un documento de política, sino una hoja de ruta operativa que orienta la acción pública y privada en el mediano plazo.

 

Implicaciones para las navieras y los agentes marítimos

Aunque el Proyecto GreenVoyage2050 no impone directamente nuevas obligaciones, sí actúa como catalizador de cambios que afectan la operación de las navieras y de los agentes marítimos.

En el caso de las navieras, los principales efectos se derivan de la aplicación de los instrumentos de la OMI mencionados anteriormente. El cumplimiento del EEXI puede requerir ajustes técnicos en los buques, mientras que el CII introduce una presión continua sobre la eficiencia operativa. Esto puede traducirse en decisiones sobre velocidad de navegación, planificación de rutas, mantenimiento de equipos y uso de combustibles.

Para los agentes marítimos, el impacto se manifiesta principalmente en el ámbito operativo y documental. La creciente importancia de la eficiencia energética y de la medición de emisiones implica una mayor necesidad de precisión en la información intercambiada con buques, terminales y autoridades. Asimismo, la eventual implementación de esquemas como la llegada Just-In-Time (coordinación de arribo en función de la disponibilidad del puerto) exige una gestión más integrada de los tiempos de operación.

En ambos casos, el denominador común es un aumento en la exigencia de trazabilidad, calidad de datos y coordinación entre actores.

 

Impacto en otros actores: puertos e infraestructura

Después de las navieras y los agentes, los puertos constituyen uno de los actores más directamente involucrados en la transición que promueve GreenVoyage2050.

El proyecto abre la posibilidad de desarrollar infraestructura para el suministro de combustibles alternativos, como metanol, amoníaco o hidrógeno, así como sistemas de suministro de energía eléctrica desde tierra (Onshore Power Supply). Estas iniciativas requieren inversiones significativas, adaptación de normas de seguridad y coordinación con el sector energético.

Adicionalmente, la eficiencia operativa promovida por instrumentos como el CII puede generar presión para reducir tiempos de espera en puerto, lo que a su vez demanda mejoras en la planificación de atraques, la digitalización de procesos y la interoperabilidad de sistemas.

Otros actores, como autoridades ambientales, entidades financieras y proveedores de tecnología, también pueden verse involucrados en función de las medidas que se incluyan en el Plan de Acción Nacional.

 

Alcance y expectativas del proceso en Colombia

La participación de Colombia en GreenVoyage2050 debe entenderse como una etapa de estructuración. El proyecto no transforma de manera inmediata las condiciones de operación del sector, pero sí establece las bases para cambios regulatorios y operativos futuros.

El resultado principal será un Plan de Acción Nacional que defina cómo el país abordará la reducción de emisiones en el transporte marítimo, considerando sus particularidades operativas, institucionales y económicas. A partir de este instrumento, podrán desarrollarse normas, incentivos y proyectos concretos que incidan directamente en la industria.

Para los actores del sector, el valor del proceso radica en su capacidad de anticipar cambios, participar en la definición de medidas y prepararse para un entorno en el que la eficiencia energética y la gestión de emisiones serán variables cada vez más relevantes en la operación marítima.

Como representante del sector naviero, ASONAV participará activamente en la construcción del Plan de Acción Nacional, trabajando de la mano con la DIMAR para asegurar que las metas regulatorias sean ambiciosas pero realistas, protegiendo la competitividad de nuestras líneas asociadas y garantizando que Colombia se posicione como un líder regional en sostenibilidad marítima.